viernes, 14 de septiembre de 2012

LA LEYENDA DEL PERDEDOR


Me anochecen los ojos de pensar,
debatir contra el viento
los vestigios del más allá.
Me pesa tanto esta cabeza
que creo que voy a dejarla
sobre la blanca almohada
que se mojará con agua roja
que sale de mi oído.

La dejo ahí apoyada 
y no deja de pesarme
es como si una cámara lenta
me siguiera a todas partes.

Déjame respirar
para romper el aire,
déjame solo
para lamer los pétalos.

No me mires con esos ojos,
me harás llorar
mirando a lo más hermoso
que la historia ha dado.

Dame fuerte para templar
mi espalda,
está ardiendo
y no puedo detenerla.
Eres tú quien me hace temblar
cuando el cielo cae.

Dame sueño para llorar
porque te he perdido cada noche
y alegrarme al alba,
al despertar
de esos oscuros sueños
y un nuevo comienzo.

Después de un tiempo comprendí
que no era dueño de mis actos
y que mis sueños eran verdad 
y viceversa,
estaba en el mundo
y a ella no le importaba.




.