Bajaste dentro de la única gota de miel
que cayó del cielo.
Era una tarde calurosa
de invierno
y los colores
se mezclaban.
Miré tus ojos
y cerré los míos,
giré
y me puse frente al atardecer,
abrí mi vista
y tu mirada
se expandió en el espacio.
Lancé tu mirada a través de mi vista
y el universo abrió sus brazos para
cogerla.
Fue lo más eterno que te pude poseer,
fue la vez quizás,
en el que las yemas de tus dedos
se acercaron.
Parecíamos pingüinos
mirando una aurora,
flipando
con la belleza.
A través de las gotas de miel que no caían,
no podría diferenciar tu figura entre la tierra
y las plantas,
me darás flores
para comer sus pétalos,
me darás espinas
para que recuerde que estoy vivo.
Entonces al masticar tus pétalos
gritarás un arco iris negro
que me bañará en una viscosa sustancia.
Entonces comprenderé
de que estamos compuestos
y que con tigo,
mi amor,
tendremos que quemarlo todo.
No puede quedar nada vivo
más que nosotros
dominarlo todo,
dominarnos
mutuamente,
un dia lo haces
y otra noche yo,
así nadie hablará de nuestra fuerza ,
ni la utilizará en contra nuestra.
.
que cayó del cielo.
Era una tarde calurosa
de invierno
y los colores
se mezclaban.
Miré tus ojos
y cerré los míos,
giré
y me puse frente al atardecer,
abrí mi vista
y tu mirada
se expandió en el espacio.
Lancé tu mirada a través de mi vista
y el universo abrió sus brazos para
cogerla.
Fue lo más eterno que te pude poseer,
fue la vez quizás,
en el que las yemas de tus dedos
se acercaron.
Parecíamos pingüinos
mirando una aurora,
flipando
con la belleza.
A través de las gotas de miel que no caían,
no podría diferenciar tu figura entre la tierra
y las plantas,
me darás flores
para comer sus pétalos,
me darás espinas
para que recuerde que estoy vivo.
Entonces al masticar tus pétalos
gritarás un arco iris negro
que me bañará en una viscosa sustancia.
Entonces comprenderé
de que estamos compuestos
y que con tigo,
mi amor,
tendremos que quemarlo todo.
No puede quedar nada vivo
más que nosotros
dominarlo todo,
dominarnos
mutuamente,
un dia lo haces
y otra noche yo,
así nadie hablará de nuestra fuerza ,
ni la utilizará en contra nuestra.
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