Me anochecen los ojos de pensar,
debatir contra el viento
los vestigios del más allá.
Me pesa tanto esta cabeza
que creo que voy a dejarla
sobre la blanca almohada
que se mojará con agua roja
que sale de mi oído.
La dejo ahí apoyada
y no deja de pesarme
es como si una cámara lenta
me siguiera a todas partes.
Déjame respirar
para romper el aire,
déjame solo
para lamer los pétalos.
No me mires con esos ojos,
me harás llorar
mirando a lo más hermoso
que la historia ha dado.
Dame fuerte para templar
mi espalda,
está ardiendo
y no puedo detenerla.
Eres tú quien me hace temblar
cuando el cielo cae.
Dame sueño para llorar
porque te he perdido cada noche
y alegrarme al alba,
al despertar
de esos oscuros sueños
y un nuevo comienzo.
y un nuevo comienzo.
Después de un tiempo comprendí
que no era dueño de mis actos
y que mis sueños eran verdad
y viceversa,
estaba en el mundo
y a ella no le importaba.
.
