lunes, 3 de septiembre de 2012

LA ESPERA



Estaba edificado perfectamente
 con las matemáticas aplicadas
 a este nuevo modelo de construcción.

 Es definido mi vuelo,
 lo sincronizo con los latidos 
que de mi vientre vibran.

 Moriré rápido
 y solo quedarán las lagrimas
 con las que mojé
 a todos mis muertos.


 Se acaba mi cigarro,
 me resto vida,
 pero enciendo otro más, 
una vez más
 y no termina nada
 excepto él.

 De repente pulsé un botón
 y vi tu llegada, 
a través de una lente te vi, 
a través de mi miel reconocí tu silueta.

 Todos susurraban tu nombre
 y yo te recordaba,
 como hacía antes
 cuando vivía ayer.
 Tu mirada se cruzó
 y dos sonrisas la sujetaron al viento,
 todos sabían lo que pasaba
 pero nosotros nó. 

 Lo malo es que ahora soy un fantasma.
 Habrá sido casualidad.
Seguramente mirabas al vacío
cuando me viste a mí.






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