lunes, 5 de noviembre de 2012

ESPERANDO LA DECEPCIÓN


Somos despojos,
 amigo,
 trozos del corazón del más allá.
 Ni siquiera somos únicos.

 Nos preocupamos por el dinero,
 por el futuro,
 por una casa
 o por el tiempo. 
No comprendemos
 que no tenemos nada,
 todo se evapora.


 EL 21 cambiarán nuestras moléculas, 
para que hablaremos con nuestros muertos.

 Veremos,
 de una vez por todas,
 entre los recovecos,
entre voces de los hombres buenos
 de nuestro rincón.

 Pero no nos reconoceremos,
 sin nuestro pelo,
 nuestro rostro sujeto al hueso, 
nuestra expresión sujeta.

 No sabremos disfrutar sin nuestros genitales,
 nuestros pesos, 
besos,
 a las siete de la mañana,
 desnudos y borrachos
 deseando que pase algo
 o que no pase nada. 





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