Ahora que somos gente
ya no rectificamos nuestras obras,
no obligamos a nuestra alma a plegarse,
porque somos mas que nadie
y menos que todos juntos.
Somos gente de poco arder,
de mucho consumir
y de frases hechas,
ahora que somos buena gente.
Nos escondemos para que no vean nuestro aspecto,
puede que a alguien moleste,
ya que aunque estemos rellenos de sangre y serrin
nos trataran como si no supieran de donde viene.
Ahora que somos gente
nos arrodillamos para susurrar al cielo
que queremos ser de Dios
y no la infanteria que muere primero
para que su hija tenga un verano mas tierno.
Ahora que somos gente otra vez,
buscaremos lo que los anteriores escondieron
y lo romperemos.
Que los proximos lo inventen.
Ahora que somos gente,
de eso somos
y en multitud nos convertiremos.
